¿Por qué ir de vacaciones lingüísticas?

Hay mil y una razones para ir de vacaciones lingüísticas. Si cree que el interés de viajar al extranjero para una inmersión completa es sólo para ser excelente en inglés, mandarín o español, piénselo de nuevo. Un viaje lingüístico permite a los estudiantes o a los adultos tener una nueva visión de nuestro planeta. He aquí algunas buenas razones para hacer un viaje lingüístico.

Ir a un viaje lingüístico para aprender un idioma

Digan lo que digan, el interés de un viaje lingüístico es, ante todo, el propio idioma. ¿Por qué hay que dejar el país de origen para aprender un idioma? Porque la inmersión hace que el aprendizaje sea más fácil y eficaz. Si va a Gran Bretaña a aprender inglés, podrá pronunciar fácilmente el acceso británico. Por ello, la inmersión total le permitirá trabajar la práctica y la escucha de forma intensa y divertida. Dominar varios idiomas se está convirtiendo en una normalidad, y viajar es la mejor manera de aprender una lengua. Actualmente, muchas organizaciones ofrecen estancias lingüísticas para niños, adolescentes y jóvenes

Ir a un viaje lingüístico para descubrir nuevos horizontes

Además de aprender idiomas, los viajes lingüísticos también permiten a los participantes descubrir nuevas culturas, nuevas prácticas y, sobre todo, nuevas formas de vida. Es evidente que una lengua tiene una estrecha correlación con la cultura del territorio que la práctica. Además, una lengua puede utilizarse de forma diferente en cada región de un país. Así, los viajes lingüísticos dan lugar a nuevos acentos y nuevos significados del vocabulario. Esto le permitirá apreciar no sólo la riqueza de un idioma, sino también la cultura y el modo de vida de la gente del país donde está haciendo la formación lingüística.

Realizar una estancia lingüística para desarrollar la confianza en uno mismo

Hacer un viaje lingüístico es una forma estupenda de ganar confianza. Viajar permite a los participantes salir de su zona de confort. Si encaja en un grupo, se atreverá a hablar sin darse cuenta. La razón es que hay que interactuar con los demás, y esto se hace hablando la lengua que el grupo utilizará conjuntamente. Hacer un viaje lingüístico es una oportunidad para superar sus emociones. Viajar le obliga a expresarse en la lengua del país de acogida, sin prestar atención a los errores. Esta lista no es ni mucho menos exhaustiva. Pero es conveniente elegir bien la escuela de idiomas y el idioma que se quiere aprender.

Estancia lingüística: ¿en una familia de acogida o en un colegio?

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